31 marzo 2024

Para verte sonreír

Conozco a una chica de ojos mágicos,
le decía lo hermosa que se veía con su rostro de encanto,
pero ella insistía que no le gustaba su nariz.
Entonces le dije: “No hay nadie con esa nariz,
tan elegante y con un toque coqueto”.

Tomé una fresa fresca y rocé su nariz con ella.
“¿Por qué lo hiciste?”
“Para verte sonreír”.
“Lo lograste, soy muy feliz”.

Vive, sueña y ama

—Te deseo lo mejor.
—Sí, solo es octubre.
—¿Qué tiene que ver que sea octubre?
—Me gustan las noches de octubre.
—A mí no tanto.
—¿Qué puedo decirte? Siempre es…
—¿Siempre es?
—Siempre es en algún lugar.

—¿En algún lugar?
—Es primavera
—Pero estamos en otoño.
—Las estaciones son relativas.
—¿Relativas a qué?
—A cómo te sientes.
—Hoy me siento como un día de verano.
—El sol siempre brilla.

—¿Incluso cuando llueve?
—Especialmente cuando llueve.
—Eso suena contradictorio.
—La vida está llena de contradicciones.

—¿Y cómo manejas las contradicciones?
—Con una sonrisa y un paraguas.
—¿Y si no tengo paraguas?
—Entonces, baila bajo la lluvia.
—¿Bailar? No soy muy buena en eso.
—No importa, solo sigue el ritmo.
—¿El ritmo de qué?
—El ritmo de tu corazón.
—Mi corazón late rápido.
—Entonces, es un baile apasionado.

—Un baile apasionado suena emocionante. ¿Y si me canso?
—Entonces, descansa en los brazos de la noche.
—La noche puede ser solitaria.
—No si llevas tus sueños contigo.
—¿Y si no sueño?
—Entonces, crea tus propios sueños.

—¿Cómo se hace eso?
—Imaginando lo imposible.
—Imaginando lo imposible suena desafiante.
—Lo es, pero también es liberador.
—¿Liberador cómo?
—Te permite ser quien quieras ser.
—¿Incluso si no sé quién quiero ser?
—Especialmente entonces.
—¿Y si me pierdo en el proceso?
—A veces, perderse es la mejor manera de encontrarse.

—Encontrarse suena esperanzador.
—Lo es, y también es un viaje.
—¿Un viaje hacia dónde?
—Hacia ti misma.
—¿Y si no me gusta lo que encuentro?
—Entonces, sigue buscando.
—¿Buscar qué?
—La versión de ti que amas.
—¿Y si nunca la encuentro?
—La encontrarás, solo ten paciencia.

—La paciencia no es mi fuerte.
—Entonces, aprende a disfrutar del viaje.
—¿Disfrutar del viaje? Suena difícil.
—A veces, lo difícil es lo más gratificante.
—¿Y si me rindo?
—No te rindas, solo toma un respiro.
—¿Un respiro para qué?
—Para recordar por qué empezaste.
—Empecé porque quería ser feliz.
—Entonces, sigue buscando esa felicidad.

—Buscar la felicidad parece una misión interminable.
—Lo es, pero cada paso te acerca más.
—¿Y si me pierdo de nuevo?
—Entonces, vuelve a empezar.
—¿Volver a empezar? Suena agotador.
—A veces, lo es, pero también es una oportunidad.
—¿Una oportunidad para qué?
—Para descubrir nuevas partes de ti.
—¿Y si no me gustan esas partes?
—Entonces, trabaja en esas partes.

—¿Y si aún así no estoy satisfecha?
—Entonces, recuerda que la vida es un constante aprendizaje.
—¿Un aprendizaje hacia qué?
—Hacia la paz contigo misma.
—¿Y si no encuentro esa paz?
—La paz no siempre se encuentra, a veces se crea.
—¿Cómo se crea?
—Con cada pequeño acto de amor y aceptación.

—¿Y si fallo en esos actos?
—Entonces, vuelve a intentarlo. La belleza está en el intento.
—¿Y si me canso de intentar?
—Descansa, pero no te rindas. La vida siempre ofrece nuevas oportunidades.
—¿Y si no las veo?
—Confía en que llegarán, a su debido tiempo.
—¿Y mientras tanto?
—Mientras tanto, vive, sueña y ama. Porque en cada momento, incluso en los más oscuros, hay una chispa de luz esperando ser descubierta.

30 marzo 2024

Eres como el sol

En un pequeño pueblo rodeado de montañas y ríos cristalinos, vivía una niña. Ella era conocida por su sonrisa radiante y su risa contagiosa, que iluminaban la vida de todos a su alrededor. Su madre solía llamarla “mi sol” y “paloma bella”, porque su alegría era tan brillante y libre como el sol y las aves.

Un día, mientras jugaba en el jardín de su casa, la niña escuchó el canto de las golondrinas y decidió seguirlas. Las aves la guiaron hasta un rincón del bosque, donde los árboles contaban secretos y las flores cantaban melodías encantadas. Ella, con su corazón lleno de curiosidad, se sentó junto a un río que le contó historias de tiempos antiguos y tierras lejanas.

En ese momento, la niña recordó las palabras de su madre: “Que tu alegría sea dulce, como el canto del ruiseñor, y que siempre recuerdes, que eres como el sol”. Con una sonrisa en su rostro, decidió regresar a casa, llevando consigo la paz y la felicidad que había encontrado en el bosque.

Al llegar a casa, su madre la recibió con un abrazo cálido y tierno. “Mi niña, mi vida, vive sin prisa”, le dijo su madre. “Tu risa ilumina mi vida entera, y tus ojos brillan como el sol en el mar. Eres mi pequeña estrella, mi flor de primavera”.

La niña, con su corazón lleno de amor y gratitud, abrazó a su madre y le dijo: “En tus manos pequeñas, guardo mi corazón, y en tus abrazos tiernos, encuentro mi razón”. Y así, madre e hija se quedaron juntas, disfrutando de la serenidad de la noche y la belleza de su amor incondicional.

Siempre vivió con alegría y sin prisa, sabiendo que, en los abrazos cálidos de su madre, siempre encontraría su hogar.

La lluvia en su piel

En la penumbra de sus ojos, encuentro el abismo de mis deseos. Su piel, un mapa de secretos, traza caminos que solo yo deseo recorrer. Las palabras se enredan en sus cabellos, y en su sonrisa, encuentro la melodía de mis noches insomnes. ¿Qué es eso que me atrae hacia ella? ¿Una promesa de placer o una amenaza de perdición? No lo sé, pero me sumerjo en su mirada como un náufrago en el océano, buscando refugio en sus mareas.

Soy atrevido, sí. Le confieso mis pecados en códigos, como si el viento pudiera llevarlos lejos. Pero ella, ella guarda sus secretos bajo la piel, en los pliegues de su silencio. Y yo, como un ladrón de sueños, robo momentos furtivos en los rincones de su alma. Así, entre suspiros y caricias a distancia, tejemos una historia de pasión clandestina. No hay palabras explícitas, solo deseos que arden como brasas.

Los secretos ocultos son como las notas al margen de un libro antiguo, escritos en tinta invisible entre las líneas visibles. Permiten que la historia cobre vida más allá de lo evidente, y solo aquellos dispuestos a descifrarlos pueden acceder a su significado más profundo. En el rincón más íntimo de su ser, ella guarda sus deseos más oscuros. Son como gemas enterradas en la arena, esperando a ser descubiertas por manos curiosas. ¿Qué es lo que anhela? ¿Qué pasiones la mantienen despierta en las noches solitarias?

Quizás sea el sabor de la lluvia en su piel, o el eco de una canción que la transporta a lugares lejanos. Tal vez sus secretos se escondan en el parpadeo de sus ojos, en las palabras que saborea como vino añejo. O quizás, solo quizás, sus sueños son el cofre donde guarda sus deseos más prohibidos.

¿Y yo? Yo soy el cómplice silencioso que escucha sus confesiones. En la penumbra de nuestras conversaciones, desentrañamos los enigmas de su alma. A veces, sus palabras son como llaves que abren puertas hacia territorios inexplorados. Otras veces, son como nudos que atan nuestros destinos juntos. No hay prisa. Los secretos ocultos se revelan cuando están listos, cuando la luna está en su punto más alto y las estrellas titilan como promesas.

29 marzo 2024

Siempre seré

Y aunque ya no estemos juntos, en mi corazón,
siempre seré el que limpiaba sus manos, a su lado.

28 marzo 2024

Somos cómplices

Hoy, mientras el sol se desvanecía en el horizonte, mis pensamientos se enredaron en los matices de tus ojos. Esa mirada profunda que parecen contener todo un universo de secretos y promesas.

Tu sonrisa, esa curva que ilumina mi mundo, son como rayos de sol en un día nublado. Cada vez que tus labios se curvan, siento que la vida cobra sentido. Es como si me dijeras: “Estamos juntos en esto, sin importar qué, somos cómplices”. Y en ese abrazo silencioso de nuestras almas, encuentro consuelo y fuerza.

Así que aquí estoy, sosteniendo esta pluma, tratando de capturar todo lo que siento por ti. No necesito versos grandiosos ni metáforas elaboradas. Solo quiero decirte que eres mi inspiración, mi razón para creer en el amor verdadero. En este mundo caótico, tú eres mi constante, mi ancla en la tormenta. Que nuestras miradas sigan hablando en silencio, que nuestras sonrisas sigan iluminando el camino y que la esperanza nos guíe hacia un futuro lleno de amor y aventuras.

Los momentos compartidos entre nosotros son como páginas de un libro que escribimos juntos. Cada risa, cada conversación a altas horas de la noche, cada paseo bajo la lluvia, todos ellos se entrelazan en nuestra historia. Recuerdo cómo nuestras manos se encontraron tímidamente por primera vez, como dos piezas de un rompecabezas que finalmente encajaban. Esos momentos son tesoros que guardo en el cofre de mi corazón.

Y luego están los momentos más profundos, los que solo los ojos del alma pueden ver. Cuando me miras con esa mezcla de ternura y pasión, sé que estamos conectados de una manera inexplicable. En esos momentos, el mundo se reduce a nosotros dos, y todo lo demás se desvanece. ¿Recuerdas aquella vez que caminamos sobre las calles empedradas, mirando las estrellas? Hablamos de muchas cosas llenas de ilusión y alegría, tú me compartías tus alegrías y tus luchas sin reservas.

La pasión que compartimos es como un fuego ardiente que consume todo a su paso. Es la electricidad en el aire cuando nuestras manos se rozan, la intensidad de nuestros besos bajo la lluvia. En cada encuentro, siento cómo mi corazón late al ritmo del tuyo, como si fuéramos una melodía que se eleva hacia el cielo.

Nuestras miradas se encienden con deseo, y nuestros cuerpos se buscan como imanes. En esos momentos, no hay espacio para las palabras, solo existe la urgencia de estar cerca, de fundirnos en un abrazo apasionado.

La pasión no solo está en los momentos íntimos, también la encuentro en las pequeñas cosas. Como cuando compartimos un helado en el atardecer, riendo de cosas tontas sin sentido. O cuando nos preguntábamos para encontrar algún tesoro olvidado en nuestras mentes, sin preocuparnos por el mundo exterior. Cada risa, cada caricia, está impregnada de esa pasión que nos une.

27 marzo 2024

Momentos simples y sinceros

Bajo el sol ardiente, en tardes de verano,
ella y yo compartíamos risas y dulces sabores.
Comprábamos helados, sus manos se manchaban, y yo,
con un bote de agua, suavemente las limpiaba.

Sus dedos, pintados de fresa y vainilla,
dejaban huellas en su piel, como un lienzo de ternura.
El helado derretido se deslizaba entre sus dedos, y yo,
con cuidado, borraba cada mancha, sin premura.

Era un ritual sencillo, pero lleno de significado,
un gesto de cariño que trascendía lo cotidiano.
Y aunque el tiempo ha pasado, aún siento su calor,
en cada bote de agua que sostengo, en cada verso.

Porque aquellos momentos, simples y sinceros,
son los que perduran, como el sabor del helado.
Y aunque ya no estemos juntos, en mi corazón,
siempre seré el que limpiaba sus manos, a su lado.

26 marzo 2024

Confía en mis palabras

Este libro, testigo de secretos y promesas,
sus páginas desgastadas por lágrimas y risas,
guarda el amor que te tuve, inmenso,
hoy y ayer entrelazados en un suspiro eterno.

Confía en mis palabras, como yo confiaré en ti,
en este rincón donde los versos se alzan como alas,
donde el olvido se desvanece ante la fuerza del recuerdo,
como el poder del amor que nunca se marchita.

25 marzo 2024

Sus ojos encantados

Bajo el manto de una guerra hermosa,
se desvanecen las sombras temerosas,
en la penumbra de un cuarto sellado,
nuestros suspiros quedan entrelazados.

Ella, silueta de deseos encarnados,
con un beso robado, los destinos han cambiado,
le abrazo con fuerza, sin ningún recato,
y en su cintura, mi mano ha encontrado.

El mundo exterior ya no nos pertenece,
en su abrazo, toda realidad desaparece,
sus labios, un fruto que con fervor muerdo,
y en su oído, mi pasión se convierte en murmullo.

Con delicadeza, su cuello acaricio,
y en su cabello, encuentro el paraíso,
sus ojos encantados, estrellas en mi cielo,
ante su mirada, cualquier resistencia es hielo.

En nuestro encuentro, el silencio es poesía,
un secreto compartido, una dulce utopía,
un lazo que el tiempo no puede deshacer,
dos almas en vuelo, que nadie puede detener.

En la intimidad de nuestro refugio,
sus pechos se alzan, firmes y fugitivos,
como dos lunas llenas, pálidos y vivos,
en ellos me pierdo, en ellos me sumo.

Sus ojos encantados, espejos del alma,
reflejan estrellas, reflejan la calma,
en su mirada profunda, el universo se pausa,
y en su brillo, mi corazón causa.

24 marzo 2024

La luna confidente

En la ciudad que nunca duerme, donde los sonidos son eternos, las luces titilan como luciérnagas en cautiverio y el silencio es un fantasma perdido entre el caos, la luna, con su luz plateada, era testigo de las lágrimas secretas de Mairym, lágrimas que resplandecían como estrellas fugaces en su descenso, anhelando el abrazo de la tierra. La luna la contemplaba, y en su muda compañía, compartía la soledad que envolvía el corazón de Mairym.

Una noche, mientras las lágrimas de Mairym tejían un tapiz de luz sobre su viejo cuaderno de tapas desgastadas con historias del pasado, una voz la alcanzó. Dulce y melódica, como si el firmamento hubiera encontrado voz. La voz emanaba de la luna, que, cansada de su solitaria vigilia, había decidido romper su silencio.

“Mairym,” suscitó la luna con una voz suave y poética, “cesa tu llanto. Tus lágrimas son ríos de plata que surcan el mundo, y aunque reine el silencio, mi luz es tuya. No estás sola, cada noche, aquí estoy, custodiando tus sueños y tus despertares.” Envolviendo la estancia en un abrazo de luz cálida, “debes saber que cada final es también un principio. Que cada despedida lleva en sí la promesa de un nuevo encuentro.”

La luna le enseñó a Mairym cómo cada ocaso precede a un amanecer, cómo el fin de un capítulo es la antesala de una nueva aventura. Le reveló que la vida, al igual que ella, tiene sus fases, y cada una de ellas porta su propia belleza y razón de ser.

“Ahora lo comprendes, Mairym,” arrullo la luna, “la soledad no es el término del viaje, sino un compañero en él. Te ha preparado para los albores que están por llegar.”

Mairym, con una renovada luz en su mirada, empezó a vislumbrar el amanecer de su existencia. Ya no temía a la oscuridad, pues sabía que la luna estaría allí, y con ella, la certeza de un nuevo día.

Las noches dejaron de ser un escenario para el llanto; se transformaron en momentos para soñar, para planificar, para anhelar. Y la luna, le recordaba que todo cambio es natural, que todo dolor es efímero.

Mairym cerró su viejo cuaderno de tapas desgastadas, saturado de palabras y sentimientos. Era hora de inaugurar uno nuevo, de narrar una historia distinta. Una historia donde ella era la protagonista, donde su voz era firme y resonante, y donde la luna, su eterna aliada, seguía alumbrando su sendero.

Las noches seguían y la ciudad continuaba su frenesí, un remolino de luces y sombras, pero en la pequeña habitación de Mairym, el tiempo se detenía. Las paredes, mudos testigos, ahora eran partícipes de la conversación más íntima entre una mujer y la luna.

23 marzo 2024

Apareciste tú

En el momento menos pensado, 
cuando el amor era solo una sombra, 
apareciste tú, iluminando mi camino. 

No sé si fue casualidad o destino, 
pero tu presencia sanó mi herida 
y me enseñó a creer de nuevo.

En ti

Pienso en ti, mi inspiración,
mi razón de soñar sin dormir,
¿Conoces el porqué de este sentir?
¿Entiendes este querer?

Junto a ti, en el umbral del sueño,
donde el río y el viento se encuentran,
bajo el sol, en este rincón pequeño,
mi corazón por ti se centra.

Sobre ti, una corona de luz y aroma,
estrellas y flores en armonía danzan,
bajo tus pies, la senda que se asoma,
pétalos y polvo de estrellas que avanzan.

Tu sonrisa, mi calma,
tus ojos, mi mar,
en ellos, mi alma,
junto a ti, nada más quiero buscar.

Una chica linda

Era una chica linda, de esas que te hacen soñar despierto. Ella jugaba sobre el papel, cada línea de letras una melodía, cada dibujo un compás en la sinfonía de su mente. No buscaba respuestas, sino el ritmo que movía su curiosidad, la melodía que la impulsaba a aprender más y más.

Le encantaba perderse en la música, notas que fluían como un río, llevándola a mundos diferentes y extraños. Una mañana, mientras esperaba el transporte para ir a la escuela, un colibrí revoloteó a su alrededor. Era un mensajero inesperado, portando un papelito entre sus diminutas patitas.

El papel tenía palabras, escritas con una caligrafía que parecía estar viva y decían lo siguiente:

"Sigue adelante"

"Eres capaz"

"Nunca dejes de soñar"

Palabras simples, pero cargadas de un poder inmenso. Palabras que alguien, en algún lugar, había enviado al viento.

Con una sonrisa, guardó el papelito en su bolsillo y subió al transporte. El colibrí se alejó en un zumbido de alas, dejando tras de sí un rastro de magia y posibilidad. Ella partió feliz a la escuela, con la certeza de que alguien, en algún lugar, le deseaba lo mejor.

Eternamente y para siempre.

22 marzo 2024

El valle de los suspiros

En el valle de los suspiros,
una dulce voz me habla al oído,
un misterio estaba por descubrir.

Y allí estabas, como un sueño,
me enamoré de tu reflejo,
pero te solté, como el viento.

Juré no volver a caer,
hasta que el destino te trajo a mí,
y ahora, solo anhelo
enamorarme de ti, una y otra vez,
prometo no soltarte más,
mi amor eterno será.

Aquí estás, en el mismo valle,
pero esta vez, fuiste tú quien me halló,
y te enamoraste de mi alma errante,
pero me dejaste volar,
y sellaste una promesa:
no amar a otro, solo a mí.

Nos reencontramos, una vez más,
en este ciclo sin final,
pero esta vez, no hay despedidas,
ni tú te irás, ni yo me alejaré,
solo tú y yo, en la eternidad,
amándonos sin final, solo nosotros.

Entre juegos y sonrisas

Entre juegos y sonrisas, la noche se posa,
girando al compás de una brisa traviesa,
y en el vuelo de tu alegría descalza,
la mesa se convierte en nuestra plaza.

En un suspiro de pasos te abracé,
y en un vuelo te llevé al refugio del sillón,
donde los secretos de tu piel me fueron revelados,
contando cada lunar, cada historia, cada sueño.

Mis manos, navegantes audaces,
se deslizaban por la seda de tu vestido,
descubriendo la calidez de tu piel,
en un mar de murmullos y caricias.

"Me gustas tanto", confesión entre suspiros,
y en un robo dulce, me llevo un beso,
un tesoro prometido, un dulce deber,
que, desde hace tiempo, en silencio, esperaba.

Me gustas

Me gustas cuando ríes,
en tu mirada clara,
en tu misterio,
en la tranquilidad y en la tempestad,
me gustas mucho, y eso es suficiente,
para que te busque en mi realidad.

Regresas

Regresas, tras el largo andar, a tu morada,
los libros, ansiosos, por tus ojos claman,
los muros, impregnados de tu existencia,
se visten de gala y de alegría.

El espejo, paciente, en tu cuarto reposa,
emocionada de capturar tu gracia y hermosura,
mientras el aire, único, de hogar te envuelve,
diferente, familiar, lleno de tu esencia pura.

21 marzo 2024

Mi mirada furtiva

Tal vez nunca lo notaste,
pero al encontrarte,
tu presencia tímida,
y mi mirada furtiva,
miraba el vaivén de tu andar,
observaba el contorno de tu ombligo,
espiaba la suave piel de tu cintura,
que bajo el velo de tu blusa,
se revela serena, con frescura,
delineando tu figura.

La curva de tus labios, refugio de mis sueños,
donde las palabras nacen y mueren,
en un ciclo eterno de deseo y temor,
y en tus ojos, el abismo donde me pierdo.

Tus pasos, ligeros, trazan caminos,
que mi corazón ansía recorrer,
en cada gesto, una promesa,
en cada suspiro, un universo por descubrir.

Tu rebelión

La última vez que te vi,
con esa aura de misterio en la mirada,
y el chaleco café, guardián de secretos,
mallas negras, mapas de tu andar rebelde,
el lienzo vivo de tu propia rebelión.

Tu estilo, un grito en el silencio,
despertaba la curiosidad dormida,
la chica mala, ¿serías tú?
sin temor, me acerqué,
encontrando en tu desafío,
la dulzura de lo desconocido.

Jugabas a ser la sombra,
la mala de la película,
por un instante, solo un juego,
pero en tu juego, me perdí,
seducción hecha misterio,
eres la chica mala, solo por hoy,
y cuando tú quieras.

20 marzo 2024

A pesar de todo

En este torbellino de días que pasan, me encuentro escribiendo estas líneas bajo la sombra de una duda que se cierne como una nube pasajera, pero persistente. Es curioso cómo el corazón, en su lúdica inocencia, se empeña en ver señales donde solo hay gestos cotidianos, cómo interpreta cada sonrisa y cada mirada como un mensaje cifrado destinado únicamente a mí.

He caminado por las calles de nuestra ciudad, imaginando que cada paso me acerca más a ti, que cada esquina doblada podría ser el preludio de un encuentro fortuito. Y, sin embargo, en este juego de espejismos y reflejos, me pregunto si no estaré construyendo castillos en el aire, si no estaré leyendo un guion que solo yo he escrito.

“Siento que también le gustaba”, me repito, como un mantra que busca convertir el deseo en realidad. Pero el amor, a veces nos hace ver la vida al revés, nos hace creer que estamos en el centro de un universo que gira a nuestro alrededor. Y yo, atrapado en esta ilusión, me pregunto si no estaré solo en este baile de máscaras.

A pesar de todo, algo dentro de mí se niega a soltar esta esperanza, este sentimiento que describo en mi carta, que quizás tú estés sintiendo lo mismo. Que detrás de tu amabilidad se esconde un afecto especial, que tus palabras son puentes tendidos hacia mí, que tus silencios son pausas cargadas de significado.

Así que aquí me tienes, escribiéndote, esperando que estas palabras encuentren eco en tu corazón, que esta carta sea el vehículo de mis sentimientos y que, al final del día, puedas sentir que también te gustaba.

Mujer indomable

Mujer indomable, de fuego y de viento,
salvaje y rebelde, de espíritu inquieto.
¿Cómo no amarte si desafías el tiempo,
si eres la inusual ladrona de sueños y alientos?

En cada paso desbordas libertad,
cada gesto tuyo es una revolución.
Indomable mujer, ¿cómo no quererte?
Si en cada palabra nace un desafío.

Eres la ladrona que, sin pedir permiso,
se adueña de mi corazón, sin ningún aviso.
Con cada latido, robas un suspiro,
y en cada despedida, dejas una ilusión.

Una carta y una idea

Hoy quiero compartir contigo una noticia que escuché, no porque sea relevante o urgente, sino porque me hizo pensar en ti. Se trataba de una chica, tan linda como tú, con unos ojos que podrían rivalizar con los tuyos en profundidad y brillo. Su sonrisa, tierna y cautivadora, parecía iluminar con la misma dulzura con la que describes la luna.

Ella hablaba de sueños y de esperanzas, de mirar al cielo y encontrar en él un lienzo de posibilidades infinitas. Y mientras la escuchaba, no pude evitar sonreír, porque en sus palabras encontré ecos de las tuyas, esa mezcla de poesía y realidad que tanto admiro en ti.

A veces, cuando la distancia se hace más palpable, me pregunto si me he confundido. Pienso que fue un sueño y la chica en realidad eras tú. A veces no distingo los sueños de la realidad cuando estoy a tu lado, y me llevo a mi mente tantos recuerdos cuando no te veo por mucho tiempo.

Quizás algún día, cuando el tiempo y el espacio finalmente se alineen a nuestro favor, podamos sentarnos juntos a hablar de cosas triviales y a buscar en el cielo nocturno nuestra propia luna mientras comemos fresas con crema.

19 marzo 2024

Casualidad

En la trama de los años,
un retrato me encontró,
cinco años en silencio,
mi mente te guardó.

Fue el destino en su capricho,
que en fotografía te vi,
más el tiempo, tranquilo y sabio,
te trajo en persona aquí.

Una verdad se desvela,
aunque el tiempo nos separó,
desde hace 5 años te conozco,
en mi mente tu sonrisa se alojó.

Casualidad fue el encuentro,
sin palabras que decir,
solo un lazo incipiente,
que empezó a florecer.

Tu cabello ha cambiado,
más tus ojos son iguales,
hermosos y brillantes,
en ellos puedo navegar.

Esa sonrisa cautiva,
de labios sin revelar,
nunca pensé que la vida,
te pondría en mi caminar.

Guardo la casualidad en secreto,
en el cofre del azar,
prometo abrirlo un día,
sí en mis brazos puedes estar.

Quizás dudes de esta historia,
de una casualidad tan singular,
pero es la más bella,
en el cosmos sin igual.

No sabía, no entendía,
hasta que, de ti, oí hablar,
cada pieza en su lugar,
cada recuerdo a atar.

Y así, en un instante,
todo comenzó a encajar,
la memoria me llevó,
a aquel primer mirar.

A mi mente

Con su llegada a mi mente aquí está mi secreto,
al escribirte, en cada letra te pienso,
te miro, te siento, tu esencia percibo,
tu calor me envuelve, en el viento suspiro.

Ella ignora las horas que invierto,
en trazar las palabras que a ti te dedico,
cartas que nacen del alma y el tiempo,
viajeras de un sentimiento sincero.

Primero, una idea nace en mi mente,
y ahí estás tú, en mi pensamiento presente,
luego, el borrador toma forma y vida,
estás conmigo, en cada línea compartida.

Busco palabras que a ti te merezcan,
te las digo, esperando que te reflejen,
si no resuenan, si no te alcanzan,
las cambio, por otras que en ti despierten.

Borro y reescribo, en un ciclo eterno,
locuras en tinta, en el papel tierno,
hasta que al fin, la obra se completa,
leo y releo, buscando mi huella.

Añado mi alma, en cada palabra,
para que al leerlas, sientas mi llama,
y aunque ella no sepa, este secreto guardo,
en cada carta, mi amor te he entregado.

Para ti de mi parte

Contémplala, en su esencia más pura,
en cada gesto una verdad se revela,
observa, no solo con la vista,
sino con toda tu serenidad,
cada movimiento, un viaje cósmico hacia su esencia,
interpreta los silencios, las miradas, el brillo,
cada frase, un mapa estelar hacia su corazón,
busca entre los suspiros, las pausas, la luz,
sorpréndela, no solo con palabras, sino con actos,
cada tono, una pincelada en el lienzo del silencio,
memoriza, no solo sonidos, sino sentimientos.

Luego, con ese conocimiento, crea maravillas,
para conquistarla, día tras día,
para enamorarla, momento a momento,
en cada detalle, son señales,
huellas en la arena del tiempo,
que guían hacia el tesoro de su amor inmenso.

Tus primaveras

Me pareció un gesto tierno,
querer saber desde cuándo,
respiras en este vasto mundo,
desde cuándo caminas por esta tierra.

Quería medir el tiempo perdido,
ese que transcurrió sin conocer,
la dulzura de tu sonrisa,
la luz que emana de tu ser.

Ahora siento el dolor punzante,
una herida de amor que no cesa,
por no haberte hallado antes,
por todo el tiempo que la vida nos resta.

Eres la flecha clavada en mi pecho,
la que, por más que intento, no logro arrancar.
Duele, duele inmenso, el solo pensar,
en un mundo donde tú no estás.

Si por un instante lograse olvidarte,
sé que con ello mi alma moriría.
Porque eres tú, mi eterna herida de amor,
la que me mantiene vivo en la agonía.

18 marzo 2024

En la memoria

En la memoria de tus días,
navega un submarino amarillo,
cartas de tinta y esperanza,
selladas con fechas de antaño.

Los viernes traen su hechizo,
días de mermelada y festejo,
y entre líneas de cuentos,
tu nombre se nombra en secreto.

Caminatas a tu pueblo querido,
discretas, llenas de verdad,
saboreando helados de mil colores,
en las calles empedradas de identidad.

Polvo al viento, miradas que hablan,
en la búsqueda de aquel rincón,
para encontrar un abrazo,
y robar un beso, sin ayer ni razón.

Sospechar

He empezado a sospechar,
en la inquietud de mi soledad,
que quizás no sea verdad,
ese amor que se hace esperar.

Mi corazón, incrédulo y tembloroso,
se resiste a aceptar lo doloroso,
mi mente, en un intento vano por la paz,
me susurra calma, pero no convence más.

Ruego al cielo, una señal divina,
que ilumine esta penumbra que me domina,
quiero que este tormento se desvanezca,
que la duda cruel, por fin, se quiebre y caiga.

Mi esperanza, frágil, se deshilacha,
y en su lugar, la soledad se enlaza,
quiero saber, anhelo comprender,
si en tus palabras hay algo que pueda retener.

Si me amas, de verdad, sin engaños,
o si debo soltar, dejar ir los años,
no quiero mentir a mis propias manos,
aceptando que ya no estarás a mi lado.

Que cada suspiro, en el aire se disuelva,
y con él, el recuerdo que a mi mente envuelve,
quiero saber, antes de que el olvido,
se lleve la esencia de lo que hemos vivido.

No es temor

Descendías con mirada inquieta,
por la escalera con un silencio discreto,
a lo lejos mi figura se desvela,
como un recuerdo olvidado.

Tu silueta se detiene y espera,
esperando a que me aleje,
pero me acerco, entre sombras, a saludar,
algo pasa por tu mente.

Anhelo que seas atrevida y
valiente en cada momento,
no hay razón para el miedo,
puedes volar, tienes alas ahora.

El tiempo ha pasado, sin querer,
en mi caminar te vuelvo a ver,
rodeada de risas y de voces,
te escondes, pero mi ser conoces.

No te haría daño, no es mi deseo,
me alejo bajo el cielo de un sueño,
la luna de octubre es mi confidente,
a ella le confío mi mente ausente.

No es temor lo que escondes en tu pecho,
es un corazón que busca serenidad,
herido, anhela curarse, volver a confiar,
aún no está listo, se guarda con ansiedad.

He sentido ese dolor, esa espera, el silencio,
pero vendrá el día, la sonrisa, el destello,
y diré: ¡Hola, señorita de ojos encantados!
¿Cómo estás, dulce mirada de otoño?
¿Será hoy el día?

17 marzo 2024

El glitch del universo

En un rincón de la ciudad, donde los edificios parecen tocar el cielo y las calles se entrelazan como circuitos de una placa base, vivía una chica con una peculiaridad que la hacía única. Ella estudiaba programación, una carrera que le apasionaba, lo hacía con la convicción de que era su boleto para luchar en el mundo y enfrentar sus miedos.

La muchacha pasaba las noches en vela, codificando y decodificando el lenguaje de las máquinas, buscando en los algoritmos una respuesta a su inquietud. Una noche, mientras el café ya no surtía efecto y sus ojos luchaban por mantenerse abiertos, descubrió algo extraordinario. Una falla en la realidad misma, un glitch en el tejido del universo que se manifestaba a través de su pantalla.

Con manos temblorosas, exploró esta anomalía, esta puerta a lo desconocido que le prometía el poder de reescribir no solo su historia, sino la de cualquier otro. Las posibilidades eran infinitas, y su corazón latía al ritmo de las líneas de código que fluían de sus dedos.

Pero entonces, una sensación de advertencia la envolvió. Una señal divina, una mano invisible, le susurraba al oído que detuviera su empeño. "No lo hagas", le decía una voz que no necesitaba palabras para comunicar su urgencia. La chica confundida y asustada, dejó caer sus lágrimas sobre el teclado, formando pequeños ríos entre las teclas.

No entendía por qué, no comprendía las razones que la voz le ocultaba, pero algo en su interior le decía que había verdades que no estaba lista para enfrentar. La voz, con dulzura y paciencia, no le revelaba los misterios del cosmos, pero su presencia era un consuelo que poco a poco calmaba su espíritu.

Con el amanecer, la muchacha tomó una decisión. Guardaría el secreto de la falla en la realidad, continuaría su vida con la certeza de que algunas cosas están destinadas a permanecer ocultas. Y aunque la curiosidad siempre sería una llama viva en su interior, eligió vivir con la belleza de lo desconocido, aprendiendo a apreciar cada momento de su existencia, cada línea de código, como un pequeño milagro en el vasto universo de posibilidades.

16 marzo 2024

La belleza de su cariño

En la casa de su pueblo, el viento le pide que regrese,
ella regresa, y se convierte en la niña que corre y ríe,
en el doble cumpleaños de sus padres, la vida celebra,
y en los muros, las risas pasadas aún resplandecen.

Ella extraña más que a nada a quienes le dieron la vida,
sus padres, faros de amor en su mar de dudas,
la fuerza que la sostiene, la verdad nunca huida,
en sus brazos, el mundo entero se acuna y se muda.

Para ellos, los deseos de un corazón que no olvida,
por ser el calor de su hogar, su inquebrantable pilar,
en su amor, ella despliega sus alas, se siente erguida,
y en la belleza de su cariño, siempre podrá confiar.

Ellos, su refugio, su constante, su siempre,
la guían, la nutren, le enseñan a ser valiente,
así, ella vuelve, con el corazón contento,
y en el amor de su familia, encuentra su sustento.

15 marzo 2024

Con cada letra

Con cada letra,
una historia se anida,
A de aventura,
M de maravilla,
O de optimismo,
R de resiliencia,
y
T de tranquilidad,
E de esperanza,
R de respeto,
N de nobleza,
U de unidad,
R de romance,
A de alegría.

Tu esencia

Los días pasaban,
un murmullo en el viento,
ideas danzaban,
en un eterno movimiento.

No se iban, persistían,
en la mente un firmamento,
las noches eran largas,
un lienzo de pensamiento.

Querías ser escuchada,
en el eco de la soledad,
buscabas refugio,
en esperanzas, un lugar.

Lágrimas en tu rostro,
como ríos desbordados,
caían en recuerdos,
en ilusiones desgajados.

Levanta ese mentón,
desafía la gravedad,
mira el cielo otra vez,
busca en él la claridad.

¿Acaso no crees que es mejor la verdad?
Que vivir en la sombra de una falsa realidad.

Ahora eres tú,
renacida y sin igual,
comprendiste que la vida,
siempre ofrece un nuevo umbral.

Con una sonrisa en el cielo,
dibujada con pasión,
con la fuerza del universo,
en tu corazón.

Brilla, resplandece,
como estrella en ascensión,
tu luz propia, tu esencia,
es tu más grande oración.

14 marzo 2024

En cada fragmento

En las noches amargas,
tus secretos confiabas,
con los ojos cerrados,
tu dolor desgranabas.

Quise llorar contigo,
en tu oscuro sendero,
mas fui pilar y refugio,
en tu desvelo sincero.

Siempre fuerte en la lucha,
aunque el alma doliera,
mis brazos, aunque frágiles,
a tu caída negaban.

Las noches se extendían,
y el mundo no comprendía,
solo oías voces frías,
que injustamente juzgaban.

Tu historia, un cuento hermoso,
de sueños y de esperanza,
creciste, creíste,
con fe y con confianza.

Mas la traición vino oculta,
en promesas vacías,
y aunque el dolor fue profundo,
Dios siempre te guiaría.

Y yo aquí estoy, a tu lado,
recogiendo tus pedazos,
reconstruyendo el alma,
con abrazos y lazos.

Porque en cada fragmento,
disperso en el suelo,
hay un murmullo de vida,
un renacer, un anhelo.

Seca tus lágrimas

Seca tus lágrimas, mujer valiente,
que no hay razón para el llanto amargo.
No dejes que tus perlas cristalinas
se pierdan en el vacío de un desamor.

No permitas, dama de ojos estrellados,
que la sombra opaque tu mirada clara.
Que no se extinga la luz de tu alma,
ni se apague la llama que en ti arde.

No llores por sueños que se esfuman,
por recuerdos que el viento se llevó.
Con cada herida, con cada marca,
surge más fuerte el espíritu que en ti habita.

Levántate, como el fénix renace,
con cada cicatriz, una historia que contar.
Eres faro en la noche, guía en la penumbra,
mujer, tu resplandor nada podrá apagar.

Porque no hay olvido en el corazón que ama,
ni hay noche eterna en el cielo de tu mirar.
Eres poesía viva, melodía que encanta,
mujer, en tu vuelo, nada te podrá atar.

Flores con tu esencia

En el jardín donde el final se escribió,
donde "no" fue la sentencia y el eco,
volví a buscar entre las sombras,
los pedazos de un sueño desecho.

Allí, donde las ilusiones se hundieron,
brotaron flores con tu esencia,
pequeñas ilusiones con tu nombre,
perfumadas con tu presencia.

Me enamoré de nuevo de la misma mujer,
de aquella que la esperanza negó,
y aunque mi alma en fragmentos cayó,
cada palabra tuya la intenta recomponer.

En cada flor, en cada aroma,
tu recuerdo se hace eterno,
y aunque el amor parezca un invierno,
mi corazón aún te nombra.

Palabras atrevidas

En la intimidad de nuestra mirada,
se teje una danza que invita y seduce,
tu esencia, un llamado suave y constante,
pide a mi mano que se eleve,
y en el espacio entre nosotros, te acerque.

Tu cuerpo junto al mío,
un deseo buscado,
anhelas respirar cerca,
muy cerca de mi oído,
conoces el poder que guardas,
para encender la pasión,
un fuego desbocado,
bajo la lluvia de besos,
en caricias sin fronteras.

Palabras atrevidas y desafiantes,
miradas que se cruzan, inocentes, audaces,
en este juego de seducción, somos cómplices,
donde el amor es el único y verdadero dueño.

13 marzo 2024

Te confieso de nuevo

En el sueño de la noche que nos cobija,
te confesé, sin temor a la despedida,
que en mis sueños te he tenido,
de formas que ni el destino ha podido imaginar.

Sin miedo alguno te revelé,
que mi amor ha sido tierno,
con flores que en versos se transforman,
y poemas que en jardines florecen.

También te dije, con voz entrecortada,
que te he soñado a mi lado,
despertar juntos, en un abrazo enlazado,
con el corazón en un galope alborotado.

Y en la batalla de las sábanas desordenadas,
empapados en la pasión que nos llama,
te amé, en cada verso, en cada palabra,
te amé sin escala.

En la batalla de almohadas y caricias,
donde cada beso es una promesa cumplida,
te soñé guerrera de mi alma encendida,
en un amanecer de suspiros y delicias.

Con el corazón acelerado, sin medida,
en la danza de dos almas ya conocidas,
te amé en la penumbra, en la luz encendida,
en cada espacio de tiempo, en cada despedida.

Y así, entre sueños y realidades extendidas,
te confieso de nuevo, sin temor ni duda,
que te he soñado y amado, vida mía,
en mil formas, en mil ideas, en esta historia.

Has vuelto a brillar otra vez

Desde lejos te observé,
en esa distancia que invita a soñar,
que despierta el anhelo de acercarme,
de cruzar el mundo entero,
solo para encontrarte.

Tu luz hoy eclipsa al sol,
tus ojos, dos astros en su esplendor.

Elegancia en tu andar,
tu sonrisa, un faro en la adversidad,
en esos días que pesan más.

Hoy resplandeces con luz propia,
hoy, amor, eres la poesía más hermosa.

En la inmensidad de este mundo,
tu presencia es un murmullo que calma,
una promesa de días llenos de alma.

Con cada paso que das,
la tierra bajo tus pies florece,
y el cielo, en tu honor, se estremece.

Tu elegancia, un baile de estrellas fugaces,
tu alegría, un canto que las penas deshaces.

En los días difíciles, tu fuerza es mi guía,
eres la luz que rompe la sombría.

Hoy, amor, eres la inspiración,
la musa de mi corazón en esta historia de amor.

Musa esquiva

En la penumbra de mi cuarto,
las palabras danzan, inquietas,
sobre el papel que resguarda secretos,
amor en tinta, que el corazón confiesa.

Estoy enamorado de una musa esquiva,
que conoce mi ser, mis pasos, mi sombra,
y en el silencio de su mirada altiva,
mi alma en cartas, su atención nombra.

Le escribo versos, bordados de mi alma,
respuestas llegan, curiosidad despierta,
mas antes de que el amor reclame calma,
borro confesiones, la verdad incierta.

Respiro hondo, el pulso se serena,
hablo de cine, de historias, de la vida,
de libros y de ideas que en cadena,
ocultan mi verdad, en voz contenida.

Pero grita el corazón, feroz, valiente,
"¡Declárale tu amor, no te detengas!",
la mente dicta, prudente, "Sé paciente,
el amor es fuego que a veces se armoniza."

Así en la danza de razón y sentimiento,
tejo palabras, oculto mi fervor,
esperando que un día, en un momento,
ella lea entre líneas, descubra mi amor.

12 marzo 2024

Sentir así

Eres mi cómplice de amor,
en una noche llena de pasión,
al sonido de los grillos,
y de suspiros que se escapan de tu voz.

Rosas blancas adornan tu cuerpo,
mientras bailas una dulce canción,
derrochas perfume e inspiración,
y me envuelves en tu embrujo de ilusión.

Te quiero, te quiero,
con toda la fuerza de mi corazón,
quiero buscar significado,
al surrealismo que hay en ti,
y descubrir los secretos de tu alma,
que me hacen sentir así.

Y en tu mirada

De tu elegancia me cautivé,
cuando te vi por vez primera,
y en tu mirada sutil leí,
el deseo de una mujer.

De tu belleza me enamoré,
cuando te acercaste a mí,
y en tu sonrisa sensual sentí,
el fuego de la pasión.

Tu piel es como el terciopelo,
que acaricio con mis manos,
y tu aroma es como el cielo,
que respiro con mis labios.

Tu cuerpo es como el universo,
que explora mi mirada,
y tu alma es como el verso,
que inspira mi alabanza.

Reescribir la historia

Él había descubierto la fórmula para reiniciar el universo. Siete objetos extraños y un poema sin sentido, que al combinarlos, haría que todo volviera a empezar desde el Big Bang. Él tenía una razón para hacerlo: su amor, que había partido en un accidente hace un año. Él no podía soportar la vida sin ella, y quería buscar una segunda oportunidad.

Pero había un riesgo: al reiniciar el universo, él perdería todos sus recuerdos, y no sabría si volvería a encontrarla. Era una apuesta ciega, una esperanza sin garantías. Pero él estaba dispuesto a arriesgarlo todo por ella.

Así que, una noche, entró en su habitación, donde guardaba los objetos y el poema. Eran objetos antiguos y misteriosos, que habían pertenecido a diferentes civilizaciones y culturas. Un anillo de oro, una pluma de fénix, una esfera de cristal, una rosa azul, una moneda de plata, una llave de bronce y un reloj de arena. El poema era una serie de versos sin rima ni sentido.

Se acercó a los objetos y los colocó siguiendo un orden específico. Luego, tomó el poema y lo leyó en voz baja. Antes de terminar, cerró los ojos, y recordó a su amor. Recordó su rostro, su voz, su risa. Recordó el día que se conocieron, en una cafetería. Recordó el día que se besaron, bajo la lluvia. Recordó el día que se casaron, en una playa. Recordó los momentos felices, y también los tristes. Recordó todo lo que habían vivido juntos, y lo mucho que la amaba.

Y entonces, terminó de recitar el poema.

El universo y él se desvanecieron.



Ella era una estudiante de arte que había ido a visitar el museo de ciencias. Le gustaba aprender cosas nuevas, y admirar las maravillas de la naturaleza. Ella tenía una curiosidad insaciable, y una sonrisa contagiosa. Ella soñaba con ser una gran pintora, y expresar su visión del mundo a través de sus obras.

Él era un guía del museo, que le explicaba a los visitantes las diferentes exposiciones. Le gustaba compartir su pasión por la ciencia, y hacer preguntas interesantes. Él tenía un carisma alegre, y una mirada profunda. Él aspiraba a ser un gran científico, y descubrir los secretos del universo a través de sus investigaciones.

Se encontraron frente a una maqueta del universo, que mostraba las estrellas, los planetas, y las galaxias. Él le preguntó si sabía cómo se había formado todo aquello. Ella le dijo que no, y le pidió que se lo explicara. Él le habló del Big Bang, la gran explosión que dio origen a todo lo que existe. Le contó que el universo se estaba expandiendo constantemente, y que había miles de millones de galaxias como la nuestra. Le dijo que nadie sabía con certeza qué había antes del Big Bang, ni qué pasaría después. Ella le escuchó con atención, y le hizo más preguntas. Él le respondió con entusiasmo, y le hizo más comentarios. Se miraron a los ojos, y sintieron una conexión.

Se presentaron, y se dieron sus nombres. Se rieron, y se sonrojaron. Se gustaron, y se enamoraron.

Fue el momento y el lugar perfecto.

11 marzo 2024

La chica de las estrellas

Vi-23 era una estrella muy especial. Había nacido hace millones de años, en una explosión de luz y calor, y desde entonces brillaba en el cielo con orgullo y alegría. Le encantaba ver los planetas que giraban a su alrededor, y las otras estrellas que le hacían compañía. Vi-23 se sentía feliz y plena, y no le temía a nada.

Pero un día, algo cambió. Vi-23 empezó a sentirse débil y cansada. Su brillo se fue apagando poco a poco, y su calor se fue enfriando. Vi-23 se dio cuenta de que estaba llegando al final, y que pronto se convertiría en una estrella fugaz, o en una enana blanca, o en un agujero negro. Vi-23 no quería apagarse. Quería seguir viviendo y brillando, y ver el universo que tanto amaba.

Entonces, Vi-23 tuvo una idea. Recordó que había oído hablar de un planeta muy especial, llamado Tierra, donde vivían unos seres muy curiosos, llamados humanos. Los humanos eran capaces de crear arte, música, literatura, y otras maravillas, con solo su imaginación y su voluntad. Los humanos eran capaces de amar, de soñar, de reír, y de llorar.

Vi-23 decidió que quería ser como ellos. Quería experimentar lo que era ser humano, y dejar una huella en el mundo. Quería vivir, aunque fuera por un breve instante. Así que, con su último aliento, Vi-23 se lanzó hacia la Tierra, atravesando la atmósfera como una estrella fugaz, y cayendo en un lugar desconocido. Allí, Vi-23 se encontró con una sorpresa. En vez de desaparecer, se transformó en una persona. Una persona con forma de mujer, con cabello castaño y ojos encantados, con piel suave y labios rojos. Una persona con un nombre: Vidya.

Vidya se sintió confundida y asustada. Pero también se sintió fascinada y emocionada. Podía ver los colores, los sonidos, los olores, y los sabores. Podía sentir el frío, el calor, el dolor, y el placer. Podía pensar, recordar, imaginar, y crear. Empezó a explorar el mundo.

Aprendió a vivir, como una humana más. Pero la muchacha de las estrellas recordó que tenía un sueño, y que quería cumplirlo. Recordó que tenía un don, y que quería compartirlo. Su don era el de la luz, y hacer que todo lo que tocaba resplandeciera. Vidya iluminó corazones, mentes, almas, y sueños.

Pero no todo fue fácil para la chica de los ojos encantados. También tuvo que enfrentar obstáculos y enemigos. Hubo quienes la envidiaron, la odiaron, la engañaron, y la lastimaron. Hubo quienes quisieron apagar su luz, y robar su don. Hubo quienes la persiguieron y la atacaron. Vidya tuvo que luchar, y defenderse. Tuvo que ser valiente, y resistir. Tuvo que ser sabia, y elegir. Tuvo que ser fuerte, y no rendirse. Pero ella no estuvo sola. Hubo quienes la acompañaron, la apoyaron, y la amaron.

Pero un día, después de muchos años, algo cambió. La chica que bajo del cielo empezó a sentirse débil y cansada. Su brillo se fue apagando poco a poco, y su calor se fue enfriando. Vidya se dio cuenta de que estaba llegando al final, y que pronto se convertiría en polvo, o en ceniza, o en nada. Ella no tuvo miedo. Había vivido lo suficiente, y había cumplido su sueño. Había dejado una huella en el mundo.

Cerraba los ojos y soñaba con ser una estrella. Quería ir al cielo, y ver el universo que tanto amaba. Quería ver las estrellas, y contarles su historia. Quería brillar, aunque fuera por un breve instante. Así que, con su último aliento, Vidya se lanzó hacia el cielo, atravesando la atmósfera como una estrella fugaz, y ascendiendo a un lugar desconocido.

Allí, Vidya se encontró con una sorpresa. En vez de apagarse, se transformó en una estrella. Había vuelto a su hogar, y había visto el mundo. Había sido una estrella, y una humana. Vidya brilló en el cielo. Iluminó a los planetas, a otras estrellas, y a los humanos, siempre fue feliz.

Fue feliz como humana, y como estrella.

10 marzo 2024

Eres una contradicción maravillosa

Eres el enigma que desvela la noche,
contradicción maravillosa que se desliza
entre los pliegues del alma y la piel,
una mezcla de inocencia y astucia,
de dulzura y pasión,
de ternura y rebeldía,
eres todo y nada, en el constante fluir
de un universo que se expande.

Pero yo sé que mientes

Dices que todo fue, que se ha ido,
como hojas que arrastra el viento,
que la luz de tus ojos se ha perdido,
en un abismo de olvido y silencio.

Pero yo sé que mientes, que te engañas,
que en tu pecho aún late una esperanza,
te aferras a la mentira, como quien se aferra
a un clavo ardiendo en la inmensidad de la danza.

Despierta, no te sumas en la penumbra,
el universo aún en su nacer resplandece,
y lo que fue pasado, en el presente se cimbra,
como estrella que en la noche aparece.

El brillo persiste, se extiende, no se apaga,
aunque su intensidad ya no sea la misma,
en tus ojos, un universo se despliega,
y en ellos, cada estrella se eterniza.

08 marzo 2024

Quiero que seas feliz

Quiero que seas feliz,
que vivas cada día como una aventura,
explora cada rincón de tu imaginación,
inventa historias en tu corazón,
juega con las palabras y con las emociones,
sorpréndete y emociónate, ríe mucho.

Quiero que seas tú,
que te aceptes y te quieras,
exprésate y se firme,
defiéndete y atrévete,
cuestiónate y respóndete,
transfórmate y supérate.

Quiero que seas un dibujo fuera del margen,
un poema sin rimas,
una novela sin orden,
una música sin notas,
una magia sin trucos,
una realidad sin límites.