¿Qué tristeza no te parece?


Es una lástima tener ojos,
Y no poder mirar la luna,
Espero puedas entender,
Es una lástima poder oír,
Y no poder escucharte reír.

¿Qué tristeza no te parece?
Corazón roto, herido,
¿Qué más puedo hacer?
Cuando yo no estoy ahí.

Finges yo lo sé,
Que lastima,
Aun sigo ahí,
Causando solamente dolor.

No hay vergüenza,
Para lo que fingimos hacer,
Tú y yo,
Solo no quieres saberlo,
Me parece bien.

Olvídalo, no volveré,
Es una lástima,
Tener tiempo,
Y perderlo así.

Tener ojos y no usarlos,
Tener corazón y no poder amar,
¿No es una lástima?
Yo creo que si

Intentalo


Tararea esa canción,
Que nos acompañe el atardecer de verano,
En cada puesta de sol,
Exclamemos a Dios,
Cantándole juntos,
Una canción de amor.

Venus y Saturno,
Juegan a escondidas en el cielo,
Se esconden detrás de la luna,
Como si fuera un amor prohibido.

Déjate iluminar,
Caminando sobre el rio,
Usando  el viejo puente de madera,
Construido para robar,
Los sueños de los enamorados,
Que tratan de llegar al otro lado.

Las cadenas son de cristal,
No tengas miedo de romperlas,
Quizás te puedan cortar,
Pero es mejor ser libre,
Que ser esclavo por toda una eternidad.

Solo quiero decir


Falta decir,
Solo algo,
Que deje,
Hasta el final,
No es necesario,
Creo yo,
Comentarlo,
Estoy nervioso,
Lo sé,
Pero no es fácil,
Solo quiero decir,
Algo importante,
Y es que yo,
Yo….
Yo te amo.

Creo que volveré


Solo esta vez,
Tratare de no escribir algo triste,
Pero no puedo negar,
Que mi corazón llora otra vez.

Es una pena,
Que los enamorados,
Aun no se encuentran,
Y tengan que sufrir.

Los ríos suenan,
Y mi corazón se quiebra,
Tratare disimular,
Poniendo mi mano en tus ojos.

Hay una razón,
Para tener una motivación,
Existe un suspiro,
Para un deseo profundo.

Carrosas de agua dulce,
Con mis lentes redondos de cristal,
Veo mi corazón,
Como un caleidoscopio.

Abrazo el viento,
Pero no lo siento,
Le hablo a una piedra,
Y su silencio me incomoda.

Creo que volveré,
Al punto de donde empecé,
Y tratare,
Solo una vez mas.

El sultán y el vabundo

Había un sultán que vivía muy insatisfecho de su vida como hombre poderoso y rico, siempre con compromisos, reuniones, visitas y todo ese tipo de cosas. También en el mismo reino vivía un hombre vagabundo, lo único que poseía eran los trapos con lo que vestía, sufriendo toda su vida por su desgracia. 

Un día, el sultán salió por su ventana a ver el sol, mientras lo hacía, vio al vagabundo pasar y se dijo: como quisiera ser el, libre, despreocupado de tanta responsabilidad, sin cadenas para ir a donde quisiera. El vagabundo que paso por el palacio vio al sultán y se dijo: Como quisiera ser como él, rico, poderoso y sacar a todos de su miseria. 

Una Ada traviesa los escucho y planteo que podía hacer algo y darles la oportunidad para que cumplieran con su sueño. Así que conjuro palabras mágicas y dijo: Triste realidad, Dulce mentiras. Cuando el sultán y el vagabundo fueron a dormir, no esperarían que al despertar, nada fuera igual. 

Despertaron en la mañana, el sultán era un vagabundo, el quedo asombrado, pero cambio su perspectiva cuando vio que era muy difícil conseguir comida, estaba enfermo y nadie lo ayudaba. El vagabundo que se convirtió en sultán, se asombro, pero rápido cambio su perspectiva, era cruel, avaro y codicioso. No tardaron mucho tiempo en tomar decisiones tontas, el vagabundo empezó a robar para sobrevivir y el sultán a conquistar países. 

Pero sus decisiones tienen consecuencias, el que era sultán-vagabundo fue atrapado y condenado a muerte, mientras que el vagabundo-sultán fue atrapado por el enemigo y condenado a muerte. Antes de que la guillotina les cortara sus cabezas, ambos desearían ser lo que eran en un principio, lo deseaban tanto y suplicando, que la Ada los escucho y les concedió regresar nuevamente como eran antes. 

Despertaron en la mañana, se tocaron el cuello y se dieron un pellizco para comprobar si estaban despiertos y era real todo. El sultán salió por a ver a la ventana y el vagabundo busco por donde estaría el sultán. Ambos se vieron, no se dijeron nada, y volvieron a su vida normal. Se propusieron a ser mejores todos los días del mañana. 

Es mejor luchar por alcanzar los propósitos, porque mientras lo hacemos, aprendemos a ser mejores personas. Dulce realidad, triste fantasía......... Fin

Un paso más hacia adelante

Nada es para siempre,
Nuestro amor esta al final del infinito,
Ahí está,
Puedo verlo, pero no alcanzarlo.

Si llego al final,
Todo podría acabar,
Pero si sé que hay un amor,
Al final del camino,
¿Para qué llegar pronto?

Me tomo el tiempo,
Para disfrutar el momento,
Nada es para siempre,
Por eso deje el amor,
Hasta el infinito,
Tiene un final el camino,
Pero para alcanzarlo,
Me llevara toda una vida alcanzarlo.

Lo mejor,
Lo deje al último,
Para no volver atrás,
Y quedarme siempre,
Un paso más hacia adelante.

Princesa luna

Buenas noches princesa luna,
Que su ejército plateado,
Cuide su sueño,
Lo proteja para no ser olvidado.

Al final de cuenta,
Todo será a beneficio de la princesa luna,
Y que el caballero Sol,
La acompañe en su despertar.

Montado en una carrosa de fuego,
Da vuelta por la tierra,
Tratando siempre de cuidar,
A la princesa luna.

Cuéntame lo que has visto,
Hermosa princesa,
Los poemas que has inspirado a escribir,
Cuando besos has visto delante de ti.

Ahora, princesa luna,
Brillas como nunca,
¿Enamorada estas?
Quien es el que te ha robado tus sueños.

Princesa luna,
Te acompaña tu ejército plateado,
Y el caballero sol,
A pasear alrededor de la tierra.

En los lagos te miras,
Le llamas a los mares,
A que vengan,
Solo haces que se enamoren más de ti.